En una casa de un barrio humilde de Cúcuta, una ciudad fronteriza con Venezuela, conocemos a Katherine y a su hija Sharick, de ocho años. Katherine está embarazada de su segundo hijo, lo cual debería ser motivo de alegría; sin embargo, no parece feliz sino muy preocupada y nerviosa.

“Tengo 29 años. Tengo una hija pero hace dos años perdí a mi hijo, se me murió por dentro cuando estaba embarazada de tres meses, mientras tenía Chikunguya. A mi hija también le dio.

Ahora estoy embarazada desde hace cinco meses y en diciembre nos dio a todos en la casa Zika, no se salvó ninguno. A casi todo el mundo le dio Zika en el barrio. Desde entonces, quitamos el agua estancada que había en la casa, en llantas, en botellas. Pero nosotros no tenemos tanque de agua potable, por eso tenemos que guardar agua en unos tanques porque aquí no hay agua en las casas.

Nosotros tuvimos que venir a Cúcuta deportados de Venezuela después del cierre de la frontera. Tuvimos que dejar todas nuestras cosas allá. Nos vinimos a vivir aquí porque allí ya no nos vendían comida, nada, y como estábamos con la niña, estábamos muy preocupados. Allí trabajábamos lijando madera. Venirse para aquí fue terrible porque es muy duro haber trabajado toda una vida y tener que dejarlo todo, tu casa, tus cosas… y al otro día amanecer sin qué vestirse, sin un cepillo de dientes.

Durante el embarazo, desde que me dio Zika, me duele mucho la cabeza, perdí fuerza en las manos, tengo la tensión mal… eso no me había pasado en mis anteriores embarazos. Durante el Zika, me dio muchísimos vómitos y diarrea, embarazada de dos meses. Yo estoy preocupadísima, me da pavor cada vez que me voy a hacer un examen. Me da pánico cómo pueda nacer el niño, me da demasiado miedo cómo pueda nacer mi hijo, porque me han dicho que hay niños que nacen normales pero cuando empiezan a crecer, ya no pueden valerse por sí mismos.

Cúcuta es un municipio del departamento del Norte de Santander, frontera con Venezuela. En septiembre de 2015, el gobierno venezolano cerró la frontera lo que provocó la caída de la economía irregular que abunda en estas zonas fronterizas.

Es uno de los municipios con más casos de Zika del país. Además, la mayoría de la población vive con recursos mínimos por lo que es habitual el almacenamiento de agua en las casas, sin protección, para el consumo y para la limpieza del hogar. Esto ha provocado que haya muchos mosquitos que encuentran en estos almacenamientos los criaderos.

Actualmente Cúcuta está aportando el 11 % de los casos de ZIKA a nivel nacional.

La respuesta de Save the Children en Colombia está orientada a la prevención a través de oficinas y socios en las regiones. Se trabaja con gobiernos, comunidades y socios locales y nacionales para lograr un mayor impacto, por ello se trabaja con el Ministerio de Salud Pública y con la Secretaría de Salud de cada departamento.

Se hará una campaña de sensibilización y conocimiento para difundir la necesidad y la forma de acabar con los criaderos de mosquitos. Se capacitará a equipos de adultos y jóvenes que irán casa a casa difundiendo esta información.

También se van a colocar trampas para los mosquitos en las escuelas a través de la estrategia “Instituciones educativas libres de Aedes”. Directamente se beneficiará a 10.000 niños, niñas y adolescentes en Cúcuta a través de esto.

Se hará un apoyo a la salud sexual y reproductiva y apoyo a las mujeres embarazadas.