In Nicaragua and as part of our #EveryLastChild campaign, 57 children created a collage of audiovisual clips in order to raise awareness of children’s rights in rural Nicaragua.

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Se oyen murmullos y risas mientras la luz ilumina sus rostros. Se escuchan frases como “Yo me sumo a la campaña” mientras una veintena de niñas, niños y adolescentes sentados con forma de media luna, dirigen su mirada a una pantalla en la que algunos de sus rostros y voces se proyectan. Es por eso que ríen al reconocerse y asienten con la cabeza a los mensajes que están escuchando.

Esto sucedió con 25 niñas, niños y adolescentes en La Dalia, Matagalpa, a 175 kilómetros de  Managua, y al día siguiente, con 32 más en la capital de Nicaragua. Son quienes conforman los grupos consultivos y movilizadores de la campaña global “Hasta el último niño y niña”. Ante ellas y ellos presentamos oficialmente los spots para promover que ninguna niña, ni ningún niño quede atrás, especialmente la niñez y adolescencia rural, priorizadas por la campaña en Nicaragua.

Ellas y ellos no son solamente protagonistas en estas piezas de comunicación, sino que también las crearon a partir de los temas tratados en talleres específicos sobre producción audiovisual. Las y los 57 adolescentes de El Cuá (Jinotega), Rancho Grande y La Dalia (Matagalpa), Granada y Managua que conforman estos grupos, se capacitaron en diferentes temas como exclusión social, inversión en la niñez, educación, salud o buen trato. Al final de cada taller definían cómo querían que fuera el spot alusivo a cada tema y lo grababan con el apoyo de la organización aliada Puntos de Encuentro.

El proceso de generar materiales audiovisuales con participación infantil es parte del programa de gobernabilidad en los derechos de la niñez en Nicaragua. Niñas, niños y adolescentes eligen el tema a profundizar y proponen, en este caso, el spot a realizar.

Durante los talleres en Jinotega y Matagalpa produjeron cada spot en sus comunidades, mostrando la realidad de la Nicaragua rural, centro de la campaña en el país. En los spots grabados en Managua, se decidió que la ubicación más segura para el grupo fuera una plaza y parque de la Vieja Managua.

Tras el primer visionado de los videos sienten satisfacción por el producto final. “¿Les gustan los spots?” preguntamos, y sus primeros murmullos se transforman en un “¡Siiiii!” al unísono. La satisfacción por el trabajo bien hecho es ahora lo que les ilumina el rostro, sabiendo que en más pantallas se proyectarán sus mensajes.