“Now, my responsibility is to be at home, taking care of my child and doing housework”. That’s what Marta, a 16 year-old- girl, mom of a newborn baby in Mexico, can expect of her future if nothing changes in social protection for adolescent mothers. And this could be the fate of thousands of adolescent girls who end up getting pregnant due to the lack of information within the community. In Mexico, one in two adolescent girls aged 12 to 19 get pregnant. We are campaigning to change the situation of girls like Marta so they can break the barriers of poverty and get the chance to survive and learn. Read Marta’s story in Spanish:

 

“Soy Marta, tengo 16 años y estudio tercero de secundaria. Ahorita no he podido ir a la escuela porque tengo a mi bebé recién nacido que acaba de cumplir un mes. Tengo el permiso de regresar a clases cuando terminen las vacaciones, pero me preocupa tener que dejar al niño solo. ¿Cómo le daré de comer?

Mi mamá me llevaba a trabajar al campo: cortaba tomates, pepino y enredaba y cortaba pasto. Ahí conocí al papá de mi hijo, me junté con él, tuve al niño y ahora ya no trabajo.

Cuando me enteré que estaba embarazada me emocioné porque no lo creía. Me hice una prueba y salió positiva. Ahora que soy madre, mi responsabilidad es estar en casa, esperar a que mi pareja llegue de trabajar, hacer de comer, lavar y hacer el quehacer diario”.

En la comunidad donde vive Marta en México los niveles de educación sólo llegan al bachillerato. Las posibilidades de trabajo se enfocan en actividades relacionadas con el cultivo, la recolección y fumigación en campos agrícolas. Las campesinas y campesinos se enfrentan a salarios bajos y no cuentan, la mayoría de las veces, con las protecciones adecuadas.

Los índices de embarazos adolescentes son especialmente altos en estos contextos. Como Marta, una de cada dos adolescentes entre 12 y 19 años que inicia su vida sexual se embaraza por causas relacionadas con la violencia sexual, el matrimonio temprano, el no uso o uso incorrecto de anticonceptivos, y la falta de acceso a una educación integral en sexualidad.

En ciertos contextos, las adolescentes incluso desean el embarazo ya que es el único rol por el que son valoradas. Paradójicamente, adquieren un status social por ser madres. Pero la dura la realidad es que las adolescentes embarazadas o con hijos que viven en situación de pobreza pueden ver truncadas sus oportunidades de desarrollo, ver frenados sus estudios y repetir el ciclo de pobreza.

Es posible que Marta nunca termine sus estudios. Y ella no es la única. Necesitamos con urgencia programas sociales y con financiamiento justo, enfocados en mujeres adolescentes que busquen impulsar mayores oportunidades para su desarrollo económico y social. Si no hacemos nada, continuarán siendo excluidas del progreso.