Image credits: Adriana Barrera

Alfredo, a 17 year old from Timbiquí (a mining village on the west coast of Colombia) talks about poverty and insecurity in the region, the impact of natural disasters, armed conflict, and the role that education has in the context of disadvantaged communities. When talking about how youths are abandoning their education in order to prioritise earning money to support their families, he states: “Regarding child participation, I think it is important to listen to what children tell us because they have many ideas we can adopt and develop into big ideas. It is because of this that in events such as town and community meetings we always call on everyone, including children and adolescents. But unfortunately, most young people do not go.”

Save the Children is working in the region through our “Comunidades más seguras, niñez más segura” project, seeking to support and strengthen government and community initiatives in order to secure childrens’ rights to survive, learn and be protected.

 ......................................................................................................

 Alfredo vive en una vereda del municipio de Timbiquí, un territorio totalmente minero. Una de las preocupaciones más grandes de su comunidad es la situación tanto de pobreza como de vulnerabilidad en la que se encuentran sumidos desde hace muchos años.

Tiene 17 años y es muy consciente de todo aquello que pasa a su alrededor. Alfredo reconoce la importancia de que toda su comunidad y sobre todo los niños, niñas y adolescentes, tengan acceso a la educación hasta un nivel superior. También, que las personas tengan un nivel de vida aceptable, que permita evitar el abandono escolar por motivos de recursos económicos o por tener que trabajar desde temprana edad.

Por lo tanto, él espera que se desarrollen oportunidades para todos en la comunidad, en el que la participación, el empoderamiento y el desarrollo de capacidades permita hacer de Santa María un territorio con un futuro próspero a pesar de diferentes factores, dentro de los cuales se encuentra la presencia de grupos armados y desastres naturales.  

Aquí se busca desarrollar el proyecto “Comunidades seguras, niñez segura” financiado por el Departamento para la Ayuda Humanitaria de la Comunidad Europea (ECHO), en el que se espera que tanto los niños, niñas como adolescentes puedan ser partícipes de todas las actividades que contribuyen al crecimiento de la comunidad dentro de un territorio que les proporcione seguridad sobre los riegos y mayor tranquilidad en su libre expresión y desarrollo.

"Soy estudiante en una pequeña vereda en la costa caucana, una comunidad muy acogedora. Tengo 17 años, vivo con mi abuela quién me crió junto mi abuelo y a mi hermana de 13 años porque mi papá se ha mantenido viajando. Toda mi familia se dedica a la minería y al cultivo de plátanos que son para consumo familiar.

Trabajo haciendo oficios varios, yendo a la finca o trayendo banano. Muchas veces se vende, otras veces se dejan para la comida. También trabajo en actividades del pueblo, en la creación del pavimento y de canchas. Los jóvenes, en nuestro tiempo libre, nos dedicamos a trabajar o a divertirnos en paseos con gente de la comunidad o con mis abuelos, tíos y amigos.

Pero cuando se da algún tipo de riesgo en nuestro pueblo, como cuando hay enfrentamientos de grupos armados en las poblaciones, me puedo sentir seguro en la iglesia, el colegio o en el teatrino. Allí es donde casi toda la gente acude, siempre buscamos casas que sean de material resistente a las balas.

Y cuando se dan los desbordamientos de ríos, nuestra comunidad siempre ha estado muy unida. Hemos creado estrategias para que no se destruya totalmente ninguna parte del pueblo con estos desastres. Por ejemplo, sembramos árboles cerca a la orilla de los ríos; y cuando hay alguna emergencia nos ayudamos mutuamente yendo a la casa más segura que quede más cerca.

Por lo general, todos los jóvenes acá se encaminan a terminar el 11° grado e ir a hacer su carrera profesional a la ciudad, ya que en el pueblo no tenemos la oportunidad de estudiar por falta de universidades. A pesar de esto, es cierto que también muchos jóvenes han abandonado el colegio por motivos de recursos, ya sea porque no tienen alimentación o porque tienen muchos problemas y prefieren no ponerle cuidado al asunto

Sin embargo, muchos de nosotros conocemos sobre los Acuerdos de Paz porque el grupo armado ha citado varias reuniones en el pueblo en las que han participado los estudiantes y cierta parte de la comunidad. También nos han estado dando informes de lo que va pasando en los diálogos o están pendientes del noticiero y toda la movida. Por eso allá la comunidad si está bien informada de lo que quiere el gobierno.

Pienso que están muy bien los acuerdos, pero ojalá que sí se cumpliera con todos los reglamentos que se lograron pactar en la Habana, porque muchas veces prometen y no cumplen o a veces las cosas que se cumplen, no se hacen como verdaderamente estaban pactadas. Lo bueno de estos acuerdos es que se le daría una buena oportunidad al campesino o a las personas que no tienen como vivir. Entonces, si se cumple como debe ser, habría más personas empleadas y tanto la tasa representativa como la industria colombiana, crecería. A mí sí me gustaría que se diera la paz en nuestro país.

En cuanto a la participación infantil, considero que es importante escuchar lo que los niños nos dicen porque hay muchas ideas que podemos tomar de ellos que pueden convertirse en grandes ideas. Por eso es que, en espacios como las reuniones del pueblo y de la comunidad, siempre se nos hace un llamado a todos, incluyendo a los niños y adolescentes. Pero lastimosamente, la mayoría de los jóvenes no van. Los poquitos que sí vamos, tenemos la posibilidad de participar, de hablar y de dar ideas para que nuestro pueblo se desarrolle. Entonces sí es verdad que se nos ha dado la oportunidad de participar como también de que se han tomado ideas que los jóvenes hemos dado para que el pueblo pueda surgir.

Quisiera que en nuestra comunidad hubiera proyectos para que emplearan a la gente que se capacitó en el pueblo y que no ha tenido la oportunidad de tener un trabajo. Quisiera que se hicieran proyectos de cocina, de panadería y de enfermería. Muchos jóvenes tienen ese sueño, tienen las ganas y el interés de hacer las cosas, pero no se les ha facilitado, pues no hay cómo puedan hacerlo. Por eso, me gustaría que Save the Children pudiera llegar a mi comunidad". 

Qué hacemos para ayudar a Alfredo

El proyecto “Comunidades más seguras, niñez más segura” inicia en zonas rurales y urbanas de Guapi y Timbiquí –Cauca-, Cali y Buenaventura –Valle del Cauca-. Nuestro objetivo es apoyar el fortalecimiento de las estructuras del Gobierno y comunidades para garantizar el derecho a la protección integral de niños, niñas y adolescentes.

Hasta mayo de 2017, y con el financiamiento de la Oficina de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Unión Europea (ECHO), queremos apoyar a más de 1.430 personas, entre ellos padres, madres, cuidadores, docentes, líderes comunitarios, niños, niñas y adolescentes.